Centro Voluntario del Sufrimiento

El CVS, (Centro Voluntario del Sufrimiento) es una Asociación de personas enfermas y sanas, que reconocen en el seguimiento de Cristo, crucificado y resucitado, la posibilidad de vivir la experiencia del sufrimiento sin sucumbir ante el desánimo, o la desesperanza o a la deserción. La Asociación fue fundada en 1947, en Italia, por Mons. Luigi Novarese. Su objeto específico es ayudar a los creyentes a tomar conciencia del valor de la salvación que puede ejercerse desde el dolor del hombre cuando el dolor y el sufrimiento son vividos no como un problema absoluto, sino como un medio para el bien.

Mons. Luigi Novarese propuso y promovió esta idea carismática confiándola a personas discapacitadas y enfermas, pues consideró que es a través de la veracidad o el testimonio de la propia experiencia personal de superación del dolor, como otras personas enfermas, pero también sanas, podrían vincularse a la obra; El ideal era realizar al mismo tiempo una promoción integral de la persona que sufre algún mal, reconociéndola en su plena dignidad, en sus derechos y en sus deberes.

El CVS nace en primer lugar como respuesta concreta al drama del dolor humano que con mucha frecuencia conduce al enfermo a alejarse de su Creador. En el sufrimiento ofrecido por el enfermo se reconoce una participación en el misterio pascual de Cristo que lo hace apóstol y, por tanto, primicia y profecía para la valoración de cualquier forma de sufrimiento presente en la vida del hombre. Todo esto en un espíritu de profunda adhesión al pedido de oración y penitencia propias de la espiritualidad mariana de Lourdes y Fátima.

La respuesta del CVS a la petición de María, encuentra su modelo evangélico en el calvario, a los pies de la cruz de Jesús, donde el evangelista Juan describe la presencia de la Madre y del discípulo amado. Del mismo modo, la persona que sufre, quiere permanecer al lado de María, bajo la cruz de cada enfermo, como presencia concreta y solidaria, que comprende y que acompaña.

Al pie de la cruz, el apostolado del CVS reconoce por tanto, la propia identidad, mirando el mundo del dolor y la enfermedad como la “tierra” de la propia misión y proponiendo a cada hombre y mujer una elección de vida abierta a la salvación.

En la acción pastoral y social desarrollada por el CVS a favor de los enfermos, se pone en primer lugar la persona en situación de discapacidad como presencia activa y al mismo tiempo creíble. Sin embargo, la acción del CVS involucra en el mismo ideal de vida tanto a los enfermos como a los aliviados (sanos) para que puedan compartir una misma espiritualidad.

La LSM (Liga Sacerdotal Mariana) es una sección del CVS a la cual pertenecen sacerdotes y diáconos.

El CVS está organizado a nivel diocesano y es reconocido por el Obispo del lugar el cual la aprueba los Estatutos, reconoce el Consejo Diocesano elegido por la Asamblea y le asigna un sacerdote como Asistente Diocesano.

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