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Mons. Luis Novarese
La
línea de su espiritualidad
Solo un gran corazón lleno de Dios podía
realizar un gran trabajo desbordante en los aspectos más relevantes.
“Conocer, amar y servir a Jesús: conociendo bien a
Jesús se ama mas; amándolo mas se sirve mejor; sirviendo mejor se lleva
con mas impulso hacia los demás hermanos enfermos.
No basta ser buenos, no basta trabajar. No basta hacer apostolado, mas
se necesita saber orar, vida de oración intensa, es esto que se exige de
ustedes”.
La
estatura moral del hombre de Dios será mejor conocida en el tiempo; mas
hay algunas líneas constantes de ejemplo y de sus enseñanzas que
inmediatamente sobresalen.
El
amor a la Inmaculada: “¡Debemos imitar a la Virgen! Debemos estar
junto a Ella para ser dóciles a esta palabra “Inmaculada” es palabra de
salvación, palabra de victoria.”
“Debemos aprender a ser como la Inmaculada... Debemos aprender de la
Inmaculada a ser tranquilos, serenos, seguros, convencidos de nuestra
vocación... La Inmaculada sabe que el Reino de Dios esta construido
sobre el árbol de la Cruz.”
Hablaba de Ella como pocos lo saben hacer; a Ella atribuía cada
iniciativa y actividad y todo lo conseguía. Pero su llamado a la
Inmaculada se dirigía concretamente en la actuación de sus petición de
Lourdes y de Fátima (mensaje de la Virgen para nuestros tiempos ) sea en
la iniciativas de su virtud, sobre todo de la humildad y la obediencia.
Monseñor escribía a la comunidad de Valleluogo (Ariano Irpino): “
Quiéranle siempre a la Virgen; pero de verdad y no con charlas y
sentimientos. ¡No solo cuando todo va bien! En cuanto las cosas no
salgan bien, no vayan en seguida a quejarse en la cara de la Virgen.
Sigan queriéndola de la misma manera, con mucha confianza y seguros de
que una Mamá conoce lo que le conviene a su hijo. No hace falta nuestros
lamentos para que la Virgen entienda lo que queremos! Tengamos confianza
en ella. Esta es la condición de un perfecto esclavo de María. ¡Tener
confianza!”
Monseñor Novarese deja estas palabras en manos de las personas enfermas,
con discapacidad y miembros de sus Asociaciones: “Que la persona enferma
y con discapacidad sea un instrumento activo en la manos de la Virgen
para la Gloria de Dios y la salvación de todos los hombres. Activo por
su vida de gracia, vivida sin tristeza ni añoranza por lo que no puede
hacer; activo para la obra de conquista que debe hacer alrededor de El”.
“ La
inmaculada quiere que las personas enfermas y con discapacidad se hagan
apóstoles y anuncien el plan de la redención.” |